sábado, 26 de junio de 2010

Noche de Luna llena

Azotea

Antena con tirantes y nubes movidas de noche

Sin título

Siempre conectados

Sin título

Autorretrato en la puerta de la azotea

luna llena

3 comentarios:

a Oscuras dijo...

madre mía, qué calidad tienen tus fotos, me encanta esta luna, siempre quise saber cómo se consigue captar los cráteres tan nítidos!! y los encuadres de todas! haces que allá donde congelas tu visión parezca esa foto decisiva y estudiada. un saludo

Víctor Aranda García dijo...

¡Gracias! Las fotos no sé si serán decisivas, pero los planos siempre están estudiados... En este caso además al usar trípode todo es más lento y consciente. Luego resulta que la exposición de cada foto fue de unos 30 segundos (excepto la de la luna), debido por un lado a la escasa luz, y por otro al poco aprecio que le tengo en general al ruido en las fotos. Y mientras duran esos 30 segundos te quedas ahí parado, esperando: la foto se va haciendo poco a poco, sóla, sin que tú siquiera toques la cámara (lo cual, hablando de técnica, es muy conveniente: puede hacerse con el autodisparador, o un disparador a distancia).

Para hacer la foto de la luna lo primero que necesitas es un teleobjetivo. El problema con los teleobjetivos es que son muy sensibles al movimiento y a las vibraciones - cualquier cosa se nota y te arruina la nitidez de la foto. Por eso hay que disparar tiempos lo más cortos que sea posible cuando no dispongas de trípode, o al menos apoyarte contra una farola, un árbol, una barandilla... lo que sea será mejor que tu pulso estando de pie (si estás viva, ¡que seguro que lo estás!). Esta foto concretamente la hice con el trípode bien puesto, y la bolsa de la cámara con algo de peso colgando del objetivo (literalmente). El tiempo de exposición fue de 1/80 (seg.) con F.8 e ISO 200. ¿Por qué ISO 200 y no 100? Porque con el 100 habría tenido que hacer un tiempo de exposición doble de 1/40 segundos, aumentando el riesgo de captar algo de vibración, y en este caso concreto quizás algo de movimiento de la propia luna, que como sabrás nunca se está quieta. Un abrazo

rblanco dijo...

Una serie genial, como siempre, y una clase magistral sobre fotografía.

Gracias Víctor

Un abrazo
Rita